La conferencia más importante del mundo

Por: Carlos Melian Moreno

Thomas Krempke, representante de Swiss Effects, no quiso repetir lo mismo de todos los años, así que invitó a Jacques Loiseleux director de fotografía del filme El Camino. Ambos habían trabajado juntos para “salvar” el largometraje y llevarlo con el mínimo de pérdidas a una versión en 35 milímetros.

¿Qué es Swiss Effects? Primeramente es la institución que entrega el premio principal de este VII Festival Internacional del Cine Pobre de Humberto Solás que consiste en “terminar el proceso de postproducción de una película, su corrección de color, así como conformar la imagen en soporte digital de alta calidad”. Ese proceso valorado en 20 mil dólares deja lista la copia para ser trasferida a 35 milímetros con perdidas de información mínimas.

La empresa que representa Thomas se especializa en postproducción de películas, un proceso tan tortuoso y caro -o quizá más- que el propio rodaje. Es pionera en “hinchar” filmes digitales -o de 16 mm- al  tradicional soporte 35 mm, necesario porque sólo en una plataforma de 35 mm la película puede  entrar en los grandes circuitos de distribución y los principales festivales del mundo.

Thomas Krempke luego de una presentación y el visionaje de diez minutos del filme, adelantó las dificultades que desata el rodaje en digital y luego el proceso de transfer a 35 milímetros.

Thomas Krempke: “Las cámaras digitales nunca tienen memoria suficiente para grabar las imágenes con toda la información que poseen, en ese caso los fabricantes han desarrollado mecanismos electrónicos de compresión, que la mayoría de las veces son emitidos sin una tecnología de descompresión adecuada, eso no les interesa mucho. Les interesa vender.

“¿Qué implica la compresión? Les pongo un ejemplo llevado a la sencillez, usted quiere filmar un pedazo de cielo. ¿Qué hace la cámara en ese caso? Bueno, ella dice, si hay siete cuadros con ese cielo entonces la imagen guardará un arquetipo de ese cielo, un mismo azul, un azul uniforme. Esto implica que desaparecerán los matices reales del cielo y por tanto se perderá una parte de la información.

“Igualmente si quieres filmar un bosque sabes que no se distinguirá el movimiento de las hojas de los árboles.

Krempke invitó a hablar a Jacques. Le preguntó por qué había escogido filmar el digital. Pero ¿quién es Jacques?

Jacques Loiseleux

Les presento a Jacques Loiseleux

El fotógrafo Jacques Loiseleux, con 71 películas y  una Palma de Oro en Cannes se define a sí mismo como el último defensor mundial del cinematógrafo tradicional. La empresa de Krempke sufriría una considerable contracción si el pensamiento de Jacques triunfa -cosa que no sucederá, porque “el digital” sigue siendo más barato y democrático si se le utiliza bien.

Jacques Loiseleux: “No opté por el digital, fue un accidente. Participé en ese filme porque me gustó la historia, esta había sido premiada en el Primer Festival Internacional del Cine Pobre, y al leerla la consideré muy cinematográfica. Me impresionó además la pasión y voluntad de Ishtar Yasin, que estaba decidida a hacerla. Acepté a trabajar en ella de forma gratuita pero la idea inicial era filmar en 16 mm. Sucedió que el productor se dejó engatusar por alguien que le vendió una cámara JVC HDV muy compleja y en posproducción el filme terminó siendo más caro de lo que imaginábamos, aunque todo el tiempo tuve en cuenta que el proyecto sería llevado a 35 mm.

“El montaje fue fácil. Los problemas vinieron después. Bueno, les daré unos datos que pueden servir para ilustrar. El negativo de 35 mm almacena unos 75 millones de píxeles, pero la cámara más sofisticada del digital almacena solo 25 millones. Y al hacer la conversión esa gran diferencia se hacía notar y se perdía mucha información.

“Existe un sistema de descompresión que nos costaba 30 mil euros, de no utilizarlo podíamos perder un 50 % de la información. ¡30 mil euros! Casi tan caro como si hubiésemos filmado con 35 mm. Seguimos buscando hasta que contactamos a Swiss Effects, ellos nos facilitaron un software que fue modificado por uno de nuestros técnicos a lo largo de tres semanas y con eso pudimos recuperar ¾ de la información. Fue todo un calvario, ocho años duró hacer esa película, período que pudo haberse ahorrado si no se hubiesen cometido errores.

Thomas Krempke: Recuerdo que la postproducción de esos segundos en que la chica mira el paisaje y se decide a ir a buscar a su madre nos tomó todo un día. Quiero agregar que la cámara utilizada no era muy buena. Esta costaba alrededor de unos 6 mil euros y por querer ahorrar dinero terminaron gastando mucho más.

Jacques Loiseleux: Pero una buena cámara no hace una buena película. La tecnología no determina.

Thomas Krempke: Exacto. Una película se puede hacer con cualquier cámara, lo que determina es la correspondencia entre la forma con que se concibe el filme y la tecnología que utilizamos.

Llevar su película a 35 mm es el sueño de todo realizador de cine de bajo presupuesto. En formato digital un filme corre el riesgo de ser visto solo por los familiares y amigos del director, los actores y el equipo técnico. En ese caso, si se ha pedido dinero prestado o se pretende pagarle al equipo técnico, la posibilidad de poder recaudar ingresos para cubrir gastos y la inversión económica es casi imposible. Thomas representa una de las puertas por las que tiene pasar obligatoriamente alguien que quiera hacer una película que genere ingresos. Por eso la conferencia de Thomas Krempke y las experiencias acumuladas por Jacques Loiseleux ponían el dedo en la llaga.

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