Entrevista a Takashi Miike

(Vi hace un tiempo una película de Takashi Miike tenia buenas ideas pero me aburrió un poco. Esta entrevista me parece interesante)

Entrevista realizada por Manuel Yáñez y Alejandro G. Calvo durante el festival de Sitges, diciembre de 2003.

Takeshi_Miike

Takeshi Miike

MdC. Podría hablarme de sus influencias, tanto cinematográficas como del mundo del manga o del anime.

TM. No tengo unas influencias concretas, pues todo me influye: telefilmes, anuncios, manga… todo lo que veo y siento en la vida cotidiana acaba por influirme, a mí y a mis películas. Lo que quiero decir es que viendo una película no suelo aprender nada para hacer mis películas: aunque no haya visto nunca una película sobre bailarinas, sería capaz de hacerla. Lo único que puedo asegurar es que empecé a interesarme por el cine a través de las películas de Bruce Lee, sin él, no hubiera desarrollado mayor interés por el cine.

MdC. Una de las películas que más me gusta de usted es Ichi, The Killer (Koroshiya 1; Japón, 2001), donde la violencia llega a tales extremos que llega a hacerse cómica, lo que en principio, no parece muy ético. ¿Le importa a usted que exista cierta ética en la violencia?

TM. No me importa tanto la ética. Todos tenemos miedo a la muerte y para mí vivir no es sufrimiento, así que necesito reírme, hasta el punto que la violencia debe ser divertida. Necesito poder reírme incluso en las escenas más violentas.

MdC. ¿Cuáles son los principales criterios que sigue a la hora de escoger un guión para hacer una película?

TM. No depende tanto de que el guión esté bien escrito técnicamente: tiene que ser un guión que me atraiga y me impacte. Debo sentir que el guionista está interesado por descubrir a través del guión algo por lo que me siento interesado.

MdC. ¿Cómo enfrenta su trabajo con los guiones, se mantiene fiel al material previo escrito o trabaja mucho en la transformación para adaptarlo a su estilo o intereses?

TM. Para mí, ser fiel a un guión no significa precisamente reproducir exactamente el texto original, sino captar aquello que nos sugiere el guionista. No se trata de hacer una traducción literal de lo que explica el guión, lo que yo intento es expresar en imágenes aquello que yo veo que contiene el guión. Creo que el guión es el origen, el punto de partida para el cine; entonces a veces te encuentras con un guión que te pide que lo realices sin cambios, pero a veces tu percepción te sugiere que debes realizar cambios para poder captar aquello que percibes presente en el guión.

MdC. Sus películas suelen tener principios y finales muy intensos. Me gustaría saber si esto viene ya definido en el guión.

TM. A ver, por ejemplo, el principio de Dead or Alive, según el guión, tenía que tener una presentación de personajes más bien clásica, con diálogos, pero me pareció interesante comprimir las primeras quince páginas de diálogo en un montaje musical ultra-rápido.

MdC. ¿Trabaja mucho la idea de la planificación y puesta en escena antes del rodaje o su estilo de filmación es más instintivo o intuitivo?

TM. Fundamentalmente siempre hay planificación, pensando sobre todo en el equipo, para que el rodaje llegue a buen término. Pero hay otra realidad y es que, cuando hago tests, pruebas, a veces sucede que tu intuición te dice que aquello debe hacerse de otra manera. Eso es algo imposible de saber previamente, antes de estar en el lugar del rodaje. Entonces, a pesar de que el cambio pueda requerir tiempo, hay momentos en que decido que es lo mejor que puede hacerse. Aunque todo esto se soporta en una base técnica que lo permite, nunca voy más allá de aquello que es posible realizar.

MdC. Su cine es muy visual, cuesta creer que se preste a la improvisación, aunque si pensamos en lo rápido del rodaje…

TM. Si siguiera el guión al pie de la letra no acabaría nunca, dado el poco presupuesto con el que suelo trabajar. Voy imaginando durante la preparación como rodaré las secuencias, pero a la hora de la verdad, cuando se me viene el tiempo encima y tengo mucha presión, es cuando mayor rendimiento obtengo de mí mismo. Si tengo que hacer un rodaje en exteriores y está lloviendo, no puedo cambiar el plan de rodaje, porque no hay presupuesto, así que concibo en un momento otra nueva planificación de la escena. Me inventó una nueva escena, sin excederme de los límites del presupuesto ni del tiempo de rodaje.

MdC. ¿Piensa que a través de alguna de sus películas se plantea alguna reflexión sobre ciertos cambios que se han producido recientemente en la sociedad japonesa, como puede ser el rol de la mujer, la familia o la juventud?

TM. En realidad, ninguna de mis películas creo que reflexione sobre un determinado tema. Por ejemplo, a la hora de hacer películas sobre la familia, no me planteo pararme a reflexionar sobre la institución familiar, sino que todo va saliendo según el trabajo diario. Vivir es pensar. Entonces cada día se me plantea como una posibilidad de reflexión de uno u otro tema. Tampoco busco reflejar ningún pensamiento político a través de mis películas, o un cierto mensaje. No quiero transmitir una idea fija.

MdC. Viendo sus películas y teniendo presente el frenético ritmo con que las hace, me planteo si para usted hacer cine es más un proceso de aprendizaje y formación técnica que una forma de reflexión.

TM. Creo que una de las grandezas de hacer películas es poder transmitir algo que se siente. Sin embargo, en la actualidad, siento que estoy disfrutando puramente del hecho de hacer películas. Después el resultado puede transmitir un mensaje, puede ser. Pero eso es parte del resultado. La película sobrevive, va caminando sola, independiente de mí. Queda en manos del público. Siento que no trato de transmitir ningún mensaje concreto, aunque quizás lo que estoy transmitiendo es lo mucho que disfruto haciendo películas. He hecho muchas películas, de varios géneros. Muchas sin ninguna conexión con otras, sin embargo siento que estoy construyendo una gran película, un todo largo y completo.

MdC. Hablando de los géneros. Generalmente los géneros cinematográficos tienen reglas que pueden limitar su libertad creativa, pero parece que usted los concibe más como algo que es posible transformar, manipular, mezclar…

TM. Creo que antiguamente no existía el concepto de género, es un invento para el público. Para que un espectador pueda hacerse una idea de qué tipo de película va a ver. Es una herramienta para orientar con facilidad al espectador, un instrumento aparecido a posteriori. En cambio para un creador, es algo incómodo tener que ceñirse a unas reglas catalogadas, por eso mis películas no pueden ser definidas como de un solo género, terror, melodrama, comedia… esto es exactamente igual que en la vida real: en la vida pasamos tristezas, terror, miedo, amor, la risa… siento que reflejo la vida cotidiana, que no puede definirse según unas reglas estrictas.

MdC. Pese a que usted es un director muy prolífico, que ha tocado los más diversos géneros, a nosotros sólo nos llegan sus films de yakuzas y de terror, y siempre a través de festivales. Entonces sólo le conocemos en su vertiente más violenta, ¿le preocupa que sólo le conozcamos por esta parte de su cinematografía?

TM. Yo entiendo que los distribuidores sólo se acerquen a mis películas más violentas, dado lo peculiar del mundo de los yakuzas y de cómo trato la violencia en ellas. No me siento ni preocupado ni frustrado por que no vean mis otras películas, porque yo sé que hago otras cosas, y no pretendo que se conozca todo de mi… sería imposible. Para mi es suficiente con que conozcan una parte de mi cine y que se diviertan con ella. Mi intención es hacer una película y divertirme con ella, luego, si se distribuye o no, si el público la acepta o no, ya es otra historia.

MdC. ¿Siente en alguna ocasión limitada su creatividad al trabajar con presupuestos bajos, o ha llegado a un momento de su carrera en la que se siente cómodo trabajando en este tipo de proyectos, que por otra parte le ofrecen un nivel de libertad importante?

TM. Trabajar con un presupuesto bajo significa no disponer de tiempo. Automáticamente, no tener dinero significa no poder disponer de muchos días de rodaje. Pero excepto esto, tengo de todo, libertad total para hacer lo que quiera. Eso también depende de cada director. Puede haber directores que se sientan cómodos trabajando con presupuestos mayores durante más tiempo, pero para mí es agradable y cómoda mi situación actual. Pero, al mismo tiempo, hay veces en las que siento rabia porque con poco tiempo y dinero no he podido hacer aquello que hubiera deseado. Por ejemplo, a veces miro alguna de mis anteriores películas y siento que no están bien hechas, siento que he ido aprendiendo. Pero, de momento, trabajar en producciones de poco presupuesto me da más libertad que otra cosa.

MdC. ¿Se siente en algún sentido parte de un grupo de nuevos cineastas que el festival de Sitges, a través de una retrospectiva, ha catalogado como Nuevo Cine Japonés?

TM. En mi opinión la mejor época de un director va desde el final de los veinte hasta el principio de los cuarenta años. En general las mejores películas de un director aparecen en ese intervalo de su vida. Con lo cual yo ya no forma parte de un nuevo cine, sería más bien un director de segunda mano. Por ejemplo, ahora mismo está apareciendo otra generación más joven que tiene mucho futuro y expectativas. Como esto no es una competición, yo estoy allí y también la generación siguiente. Puede ser que aquí esté llegando más tarde esta nueva ola.

MdC. ¿Su éxito en el circuito de festivales ha supuesto algún cambio en la manera en que se ve su cine en Japón? ¿Este éxito ha sido para usted una forma importante de realización personal?

TM. Puedo decir que dentro de mí se ha producido un cambio, y en cuanto al público, pienso que ese cambio también depende de mí. Un cambio en mi manera de hacer cine influye también en la manera en la que mi público ve mis películas. Dicho así, este ha sido y es un proceso muy lento, natural. Digo esto porque siento que he aprendido mucho desde mi salida a proyectar mis obras a diferentes festivales del mundo. He podido ver una misma película mil veces y dependiendo del lugar en el que la proyectaba, dependiendo del público, ha cambiado mucho la sensación que me transmitía esa misma película. Entonces aprendí que la película es un objeto vivo, que tiene una cierta autonomía propia, y esto es algo que me ha cambiado como realizador. Y ese cambio en mí se proyecta en mis siguientes proyectos y eso puede observarse en mi trayectoria.

MdC. ¿Puede ser Gozu un reverso macabro de Alicia en el país de las maravillas?

TM. En los diez años que llevo realizando películas siempre me ha interesado llevar una historia a donde la imaginación nunca haya estado. Sé que ha pasado mi mejor momento a nivel físico, así que estoy en un momento en que disfruto negando la realidad. Quiero llevar mi cine a un sitio más imaginativo, donde nada esté aún creado.

Tomado de Miradas de Cine

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