Historia de un casting

Saqué del proyecto a XY. En tres meses no pudo organizar un casting, y como ha pasado con otros colaboradores que he tenido, no tenía tiempo, siempre tenía cosas que hacer y se justificaba muy bien, o yo estaba siempre en actitud de creerle, o en pensar que en definitiva me estaba haciendo un favor. Por ambas actitudes, la de ella y la mia (especialmente la mia) un mes y medio antes del rodaje no teníamos cast.

Ya en zona roja, con la mierda ensuciandonos los talones, organizamos uno al que no bastaron los carteles que colgé: no fue nadie. Ese día XY llegó tarde, una hora después de la fijada y con cara de velorio. Al día siguiente delego en ella que lo haga, porque conoce a los personajes, porque es mi persona más cercana, porque tengo que viajar por mi trabajo a un lugar lejano, y no va. ¡No va!, el Casting quedó a la deriva y el equipo desprestigiado.

La llamo por teléfono, y me habla con el mismo tono convincente y de velorio que vuelvo a creer,  y conciliador -este es un papel que el director debe asumir a menudo- le digo está bien, lo haremos de nuevo, ahora con el apoyo de los medios. Cuelgo el teléfono, me siento, miro al techo y me digo: ¡qué coño haces Carlos, solo falta un mes y quince días y sigues creyéndole a esta chica!  Desesperado, ciego, aterrado, busco a alguien,  se me ocurre que a XX XX, que es un tipo serio, que sabe de qué se trata llevar un proyecto adelante sin recursos, voy a su casa casi corriendo, toco a su puerta, hablamos, le digo que estoy desesperado, que me haga un casting, y le propongo pago.

Ese muchacho, XX XX, es su director de teatro. Ella se entera, y al parecer se encojona, se siente humillada -típico en los diletantes-, me la encuentro por ahí, y me descarga exaltada, no me deja hablar con una perorata de sofista, una hermenéutica del amor propio en la que no asoma ni de lejos su responsabilidad en todo esto. Y no estoy para ella, y menos para gente que grita. Tengo  el ritmo bajo, creo que en definitiva no confío un ápice en ella y decido no dar razones, no vale la pena, no estoy para enfrentamientos ese día, no me importa ganarle una discusión a alguien que al final, ha demostrado pereza e inmadurez, así que me pongo las gafas de sol, le doy la espalda y mientras me retiro le digo, casi le susurro: “no tengo nada más que hablar contigo”.

No sé si me escuchó, tampoco me importa mucho, tengo el ritmo por el suelo, me duele un poco sacarla porque ha estado conmigo desde el principio, pero el tono se subió, ella lo subió, y bueno.

Me siento allí, en la sombra, ella está a unos metros de mí, también pensativa, me digo que al final no me duele mucho, honestamente me duele muy poco, y lo mismo puede pasar con ella, no lo dudo, y no debería ser así, me duele más que se caiga el proyecto, que tiene una poderosa fuerza magnética. Hay muchas cosas en qué pensar supongo, y el casting es solo un problema entre tantos. La precariedad en la que está el proyecto a mes y medio me hace reaccionar así .

He sido irresponsable al dejarla hacer a ella, al no exigirle más, al creerle, uno no debe creer en la seguridad que irradia nadie, es algo que ya tengo sabido desde hace tiempo y vuelvo a meter la pata, tengo carencias en ese sentido: ¡será que uno aprende algun dia?, ser sistemático y alerta, exigir, animar a la gente a que trabaje, entusiasmarlos con un proyecto. Pero ya está afuera, vuelta de página, no hay vuelta atrás,  organizo el casting yo solo. He hecho solo cosas que nunca pensé que haria. Tal vez algún dia haya plata para pagar un casting.

Con XX XX voy a una escuela primaria, me exigen cartas de respaldo, doy la del ICAIC y la EICTV. El director asiente, nos da luz verde. Vamos a las aulas, miro a las niñas, hay dos que pueden ser. De pronto, SORPRESA, mandan a buscar a XX XX. Regresa quince minutos después  y me dice que el Director quiere que vaya a obtener permisos de la Dirección Municipal y que regrese de allí con una carta de autorizo firmada y acuñada. Esto empieza a oler a cagalera. Imagino como crecía su inventiva respecto a mis intencuiones y disminuía su tranquilidad familiar, su trasero en la silla de director, sus sueños de ascenso,  mientras nosotros subíamos las escaleras, llegábamos al aula y mirábamos a las niñas buscando a la futura actriz. Al final comprendo su posición, también he podido entrever peligro en alguna ligereza, peligro para mí, mi familia, mi pelicula y sobre todo la sinceridad de mis personajes.

Voy por esa carta, incluso a pie, por suerte esta ciudad es pequeña. Ingenuamente, es una estrategia mia serlo, pienso que el asunto se solucionará rápido. Me envían con una funcionaria y ella me dice que debo obtener la firma y el cuño de otro funcionario. Ese otro funcionario debe enviar el papel a la directora principal, que está de viaje por el VI congreso del Partido Comunista de Cuba. ¡Cojones!. Ahí comienzo a elucubrar.  A olerme una celada, cuando chico, en la primaria, la secuendaria y el pre, ellos, los poderosos, los fuertes con vocación para el poder y los cargos,  me hicieron muchas, me fueron reduciendo a cero. Imagino que esa directora vendrá cargada, apasionada, inspirada y no sé, me aterra la gente iluminada, yo también me he iluminado. Y estoy allí, llego a esa conclusión sentado mientras espero al funcionario que ha ido un momento al baño. La secretaria trata de retenerme pero me retiro aterrado, huyo de allí, tal vez exagero, pero puede que esta gente vete mi proyecto, se ensañe, mande cartas a todos las oficinas del sistema y lo logre. Pero es irracional también esperar a venga la directora de su congreso. Creo que debo comenzar por los niños y que las instituciones vengan después, así debe ser: primero contar con el individuo, lo otro es estalinismo, nazismo. Porque además en la carta que debo entregarle a  la directora, debe haber otra carta de los padres. Son varias cartas.

Dos días después, en solo dos horas, organizo todo con mis propias piernas y, suerte mediante, es más facil de lo que creía. Ocupándome y no preocupándome. Voy a la casa de la cultura y coordino el espacio, pongo las fechas en un papel que imprimo, coloco tres anuncios en los tres programas más escuchados de las dos emisoras de la ciudad, llamo a la televisión y hago un espacio en la tv local para el miércoles, y doy el puntillazo con un anuncio que logro poner en el periódico, por suerte, pienso, todavía no se pagan los anuncios, pero eso vendrá, estoy seguro. ¡Solo dos horas contra tres meses de inoperancia! Reconozco mi pereza, debí enseñarle eso a esa chica, que ahora está irremediablemente fuera. Pero ella sandrá adelante, como actríz es exelente.

Resultados del primer día de casting:

Lanzamos convocatoria por todos los medios. Tv, radio, y prensa plana. No colocamos anuncios en las calles. Miles de niñas en el casting, miles de padres caníbales e indisciplinados que me arrebataban y destruían, jalando por todas partes a la vez, las hojas con los ejercicios. Colaboraron Yamilet, Marilín, y Yuliet. De miles de niñas, solo dos o tres fueron buenas, muy buenas. Me siento tranquilo en cuanto ellas, y en cuanto al CIEGO, encontré a uno fabuloso.

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