MARIHUANA

Todavía no comprendo bien a los blogueros, es decir, tengo un blog, este, pero no soy lo que se dice un bloguero, porque no ando digamos que todo el tiempo pensando en cómo actualizarlo, o no encuentro a menudo un tema, despertado por un detalle cogido al vuelo, para escribir sobre él, como hace Chely, mi novia, le cruza una idea y al otro día amanece con una necesidad biológica de escribir sobre ella; por otra parte está esa idea que tengo de la blogósfera: como un espacio reducido a lo político, que en verdad no me interesa, porque la política no lo es todo: está también subir montañas, hacer películas, sacarse los mocos… pero de todas maneras el viaje que acabo de realizar con un grupo de ellos al pico más alto de Cuba, el Turquino, seguramente me pone en la pista. Quiero decir que, como suelo hacer, estoy ya sobre la pista, solo que será un proceso lento, y hasta quizás tenga que convertirme en uno de ellos para saber de qué se trata, es decir, cuáles son sus motivaciones, cuál es el vértigo, cuál es el magnetismo y tal. Mientras subía el pico pensaba en eso.

Delante de nosotros (Arnaldo, Chely y yo) caminaban dos radio-aficionados de Nuevitas Camagüey y yo trataba de encontrarle el sentido, no el cotidiano, sino el sentido anterior a todo de subir una montaña y luego bajarla. Es decir, me detenía, miraba al cielo, y desde las ramas, allá arriba, bajaba el ruido de esas miles de cigarras que marcaban, vibrando sobre nuestras cabezas, su territorio. Aquello: las cigarras, el cielo, la montaña y mi ridícula y pequeña figura: tenía un sentido, un código fuente, y yo trataba de desentrañarlo. Miraba hacia las copas de los árboles y esperaba a Chely.

Íbamos dejando atrás el Pico Cuba cuando el más viejo de los radialistas (eran 4) comenzó a contarnos por qué estaban subiendo y por qué eran radioaficionados: es decir, los tipitos del aparatico, los manganzones y el aparatico. Yo intuía que les había picado un bicho parecido al mío con esto del audiovisual, así que seguía preguntándoles; y algunas respuestas, o lo fundamental de esas respuestas, ya me las sabía pero quería que me la recordaran, o verme reflejado en ellas. Habían subido hasta el lugar más alto de Cuba para tener desde allí un momento de excepción, una vista de pájaro, como cuando uno de esos aviones hace una parábola abrupta y sus tripulantes pues perciben la ingravidez por solo 23 segundos (así se rodó Apolo 13, de Ron Howard).

En la cima del Pico, lógicamente digo yo, una antena de aluminio hecha con patas de canapé de unas pulgadas de longitud como las que uno de ellos llevaba a la espalda, podría ser la antena más alta de Cuba, y acaso una de la más altas del Caribe. ¿Cuanto diera uno de ellos por tener una gran antena en el patio de su casa? ¿Cuanto diera yo por poder filmar una película al año? Cuanto diera un bloguero por… EL CABLE, bueno esto último es el chiste de la blogósfera cubana. El pescador lanza un anzuelo, el anzuelo sale disparado, flota en el aire, el pescador piensa que en esta sí, en esta tendrá el gran pez y podrá irse a casa. El radialista enciende la radio y piensa que el mundo entero está ahí, dónde si no, es el lugar más alto de Cuba, miles de cabos sueltos flotando en ondas hertzianas, miles de llamadas de otras latitudes zurcando el aire, frenéticamente solas, buscando a ciegas, en el éter, un amante; esperando que alguien dé con ellas, las copule.

Había visto a uno de ellos llorando, lo vi, no es que quiera ahora explotar el sentimentalismo, ni nada de eso. Creo que fue el único de los tres grupos (blogueros, radioaficionados, y bachateros) que lloró. Que tuvo esa especie de caída libre que es llorar. Sacó  un pañuelo creo que azul, y comenzó a secarse las lágrimas, mirando ya saben, a los lados, a ver quien lo pillaba. Me vio y dijo riendo y con la cara descompuesta: ¡mira que mierda, yo llorando! Le puse mi careta inexpresiva y seguí dándole una galleta a aquel ratón, recuerden, el que le fajó a la natilla de Rodo. Me pregunto qué clase de gente hace estas cosas: subir el Turquino: el turquinauta, por ejemplo, 47 años, 47 subidas. Yo, 33 años, primera subida, pero ya a los 33 años ¿uno no debe estar pensando en otra cosa?, en cosas pragmáticas, o en otro tipo de recreación: vegetar y tirarse pedos en un hotel, por ejemplo, o estar en una playa, mirando culos, supongo. ¿Que clase de hierva comemos que nos lleva a hacer esto?, seguir siendo chamas que juegan, probablemente. El juego: hacer una cosa que termina, que se agota en sí misma. Este ratoncito es un personajillo, a tres de mis héroes de novela, efectivamente podría encontrarlos trillo abajo: Huck Finn; Arturo Belano, Ulises Lima, dos sombríos poetas buscando algo, que aceptan las galletas y leche condensada que les damos sin decir ni gracias. Cuenta el radioaficionado que su vez anterior, vio a una veintena de chinos que habían subido sin nada, ni agua, ni galletas, ni nada, a uno le sangraba la nariz, y estaban desesperados buscando agua, cuenta que les regaló una guanábana verde y dura, y que los chinos la cortaron a pedacitos y se la tragaron como galleta.

El radialista cuenta también la historia de aquella colega que se fracturó la pierna  a la altura del kilómetro seis, y la lucha de todos los radialistas de Cuba por encontrarle una mula para sacarla de allí, y entonces caigo en la cuenta, no sé por qué, que entre un radioaficionado y un bloguero no hay mucha diferencia, ambos emiten señales al éter, al vacío, como botellas al mar con la esperanza de que alguien la recogerá y leerá. Lanzan señales en formatos diferentes, pero señales al vacío al fin. En esto se pueden parecer, por ejemplo, a un periodista, que escribe para un lector que no conoce. Nada extraordinario, pero se diferencian en que, y he aquí el punto especial, en que ninguno cobra por esto, no hay más beneficio aquí que el espiritual, ambos libran una batalla contra el vacío como Lima y Belano. Se perpetran en el vacío, gritan en una caverna totalmente oscura para no escuchar el silencio, el insoportable silencio.

-En qué piensas, me pregunta Chely alcanzándome.

-En la cigarras, respondo y sigo la bajada.

A unos cien metros nos encontramos a Maria Antonieta, a Carmen Luisa y a Yurislenia, iban juntas hablando no sé qué cosa, nunca supe de qué hablaban las tres, pero parecía que siempre hablaban. Más adelante, pasamos a Karina, que iba a un literal paso-de-hormiga, le di mi bordón, y seguimos; en medio del camino nos encontramos un pomo con agua, que nadie tomó; allá abajo conectamos nuevamente con Arnaldo, detenido allí, con su habitual despiste, confundido con aquel cartel clavado en una encrucijada. Seguimos juntos nuevamente. Chely comenzó a cantar, y Arnaldo a chivarla, le decía que le diría a Betsy que la habían dejado sola. Que Chely no la quería de veras.

Miro las silenciosas laderas que nos rodean y observo:

-Por aquí se puede sembrar marihuana sin lío.

Caminamos unos metros en silencio, yo me adelanto con mi novedosa técnica del zigzag aleatorio y Arnaldo me grita:

-¿Has fumado?

Desde donde vamos ahora diviso el techo del local de salida. Nos quedan unos doscientos metros. Y la técnica es ir en zigzag, pero no un zigzag arbitrario, sino aleatorio, dejándote llevar, más largo o más corto según el terreno.

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10 Respuestas a “MARIHUANA

  1. Sencillamente genial Carlos, y sí, Tunie y Yuya iban todo el tiempo hablando, yo lo hice poco, tenía que guardar mis fuerzas para la subida, pero estas blogueras en proceso de aprendizaje si no hablan… nos morimos, jajajaj, abrazos para ti y para Chely y para la pequeña.

  2. Broder, usted es un poeta. Me ha dejado sin palabras. Y es bloguero también, que bloguear es contar la vida de uno a otro desconocido en una página virtual, para sentirse menos solo en este mundo cada día más grande y distanciado. Bloguear es eso, nada más, la parte de la política y la sistematicidad obligatoria de actualización, y las demás mierdas las hemos inventado nosotros los cubanos, que probablemente hayamos sido los últimos en llegar al mundo de la internet y sabemos de esto lo que una vaca de física cuántica. Nada, te seguiré leyendo, aunque digas que solo escribes de cine. Igual me interesa. Un beso y otro para Chely, de las camagüeyanas que hablan mucho.

  3. Carlos, usted es un bloguero en potencia, usted siempre ha tenido la sensibilidad y el talento necesario para escribir, los encasillamientos son fatales, escritor, bloguero, tipo que postea, periodista digital, qué importa! yo he disfrutado mucho su texto, tanto como los de Carmen o Tunie. Lo demás es sentirse parte de esa blogosfera, sin pretensiones, sin creerse cosas. Estás “fregado”, como dicen los mexicanos, ya tienes una bitácora, tienes cosas que decir y lo del tiempo e máquina y la conexión te llegará por añadidura. Lo que sería lamentable es que no escribieras y no sacaras esos textos que llevas, yo por acá en mis archivos de la UO tengo algunos tuyos, si quieres te los envío. Por cierto, ¿has fumado? (ah, y siempre estarás rodeado de gente buena como los que te acompañaron en el Turqui, las tres camagueyanas valen lo que pesan aunque no pesan mucho, Arnaldo y tu Chely) Bienvenido al club y si no posteas, WordPress te pasa factura y tus lectores también. Un abrazo.

  4. Yisell Rodríguez Milán

    disculpa que interrumpa su conversación.
    Yo creo que la esencia de ser bloguero es que uno se pueda expresar como lo de la gana, y escribir básicamente, sobre lo que le de la gana. De todas formas, estoy muy de acuerdo contigo, tampoco entiendo a los que sólo hablan de política -como si eso fuera lo único válido en el cibermundo.

  5. Y eso que dices que no eres un bloguero, ojalá la mitad de los que se dicen serlo escribieran estas cosas. Un abrazo…

  6. Pingback: PostTurquino VI: Epílogo « Espacio libre

  7. Pingback: Al Turquino llegué, llegamos | La Mariposa Cubana

  8. arriba Carlitos bienvenido a la blogosfera , y para empezar este te ha quedado genial sencillamente genial

  9. Carmen y Maria fueron las primeras en comentarme de tu blog, de tu cine en la Calle y recurdo que fueron muy buenas referencias, Carmen me dijo que al ller tu posrt era como estr viendo una pelicula y hasta ahora no le crei, pero es verdad.
    Comence hace unos dias a ller el post pero la conexion no me dejo y luego el tiempo, pero volvi porque la historia me engancho y eso es muy bueno.
    Lo de la conversación de Carmen Maria y yo, no te puedo explicar, nosotras tampoco lo entendemos pero lo cierto es que si 10 veces nos vemos en el dia las 10 chismemamos jajajja. Nos vemos en el Nicho.

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