Entrevista de la Revista PEO

PEO: Carlos, mañana o pasado mañana Ibermedia dará sus resultados en Desarrollo, como sabemos que eres de provincia y que estás resentido queremos saber cual es tu opinión sobre tu eminente derrota.
CARLOS: Bueno, ante todo quiero agradecer a la revista PEO que me preste su micrófono para excretar un poco. La verdad es que ahora me entero que mañana darán los resultados de Desarrollo de Ibermedia. Para ser honesto no creo que muerda nada. No tengo la principal carta de identidad, no pude estudiar en la EICTV. Latinoamérica cómo mónada no se ha separado hasta convertirse en islas continentes como Australia porque un extremo cariño entre sus habitantes lo ha impedido. Hay una corriente de cariño poderosa y enraizada como la plata en los Andes que no me incluye.
Pero gracias a esta telaraña del cariño Latinoamérica late y fracasa aún. Yo vivo y lloro por lo que brota de ese latido, así que lo miro todo con amor y un profundo agradecimiento. Y es cualquier cosa menos aburrido.
P: Ah, no jodas Carlos! No te hagas la cínica filósofa!
C: Yo no soy ni cínica ni filósofa, soy una anomalía. No digo que sea brillante. Digo que soy una anomalía. Acabo de ver el segundo capítulo de la serie Cosmos y lo entendí todo. Me explico. Soy ese oso que salió albino en el polo norte y que gracias a ser albino entre el hielo pudo cazar mejor pingüinos, y a partir de ahí los osos pardos tuvieron que considerar irse echando. Soy algo fula para los osos pardos. Ya la tenían apretada y organizada entre ellos para que ahora un tipo albino venga a comerse una parte del escaso pescado que había. Así que ahí estoy, tratando de que la anomalía se dé, nací albino.
P: Define “albino”. Albino sólo porque no eres egresado? A quién crees que vas a engañar?
C: Ah, sí, disculpa. No sólo no soy “un egresado”, tampoco soy un hijo de nadie, y vivo en provincias, descarto lo de ser pobre porque no sé si sabes que en Cuba todos somos igual de pobres. Se supone
que mi lugar ahora sería en un combinado agrícola haciendo algo tan ejemplar como alzar un azadón y dejarlo caer infinitamente.
P: ¿Si sabes que vivir en provincia sólo te hará daño siendo un desconocido entonces por qué sigues en provincia cariño?
C: No lo sé, uno nunca se llega a conocer completamente, pero digamos que no me voy por problemas personales, que no te voy a decir, porque la primera condición que le puse a tu asquerosa revista fue no hablar de problemas personales. Pero hipotéticamente pongamos que no me voy de Santiago porque no me sale de la pinga. Partamos
de ahí.
P: Disculpa, puedo poner esto último?
C: Aquí hay un hombre.
P: Voy a ponerlo en el titular.
C: Como quieras. Yo soy el hombrecito verde de los semáforos. Si no me voy de Santiago porque no me sale de mi único órgano viril es porque a veces esto mismo me ayuda. No me ayuda para nada institucionalmente, intenté esa vía pero a nadie le interesa, ni a los cubanos ni a los franceses ni a los alemanes, este destello sólo me ayuda a mí mismo. Es una energía que está ahí, de la que sacas la luz azul que necesitas.
P: ¿Entonces te gusta ser una anomalía? Msch! No te creo una palabra, disculpa, dile eso
a tu madre.
P: Si se lo digo a mi madre tampoco me va a creer. No me gusta ser una anomalía. Pero hay cierto alivio en el hecho de que lo único que me puede salvar es una decisión anómala. Mi guion no me salvará. Las anomalías se esperan sin expectativas. O sea, si me gano esa plata no diré ¡Dios, me lo merecía! lo que diré será: ¡PINGA, COJONEEEE , SE EQUIVOCARON!! 
Déjame explicarte esto. Walter Benjamin decía que el Mesías no llegará al final. O sea, que el historicismo que declamaba que todo futuro debía ser mejor, era una falacia. Escribió esto justo cuando huía de los alemanes que estaban tras su culo judío. Después de la Ilustración todo Occidente creía que el mundo sería un mejor sitio. Pero de pronto hay un corto circuito y brota un Hitler. O sea, que una época no era consecuencia de otra. Una época es consecuencia de errores y accidentes genéticos inesperados, aunque un historicista te diga ahora que Hitler se veía venir gracias a la acumulación originaria del capital y la expansión capitalista. No hay nada más inhumano que ver la historia de ese modo. De hecho, lees esto y lo próximo es pegarte un tiro por desesperanzador. La gente se suicida no por cobardía, sino por desesperanza. Hay un corto circuito inesperado y de ahí sale toda la época. Después es muy fácil decir doctamente por qué pasó todo.
Lo mismo pasa conmigo. Mi Mesías llegará en cualquier momento mas no por algo consecuente, lo consecuente es que yo no pueda hacer mi película, sino por equivocación. Mi Mesías llegará por un agujerito, por un errorcillo.
P: Carlos, te miro y veo un cadáver. Déjame orinar sobre ti, sé que te encanta.
C: No has sido ni el primero ni el último en verme cadáver. Si orinas sobre mí te despingo.

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